
Me levanto por la mañana y apago el despertador de mi teléfono móvil, la melodía que me despierta es ese tema de Radiohead del disco que no se vendió y que era tan difícil de encontrar, pero eso no fué problema para descargarla a mi portátil y “pasarla” al móvil con el cable USB.
Salgo de casa en dirección al trabajo y me monto en el coche, a los diez segundos suena un agradable sonido y se ilumina la pantalla del móvil y el cuadro de mandos del coche a la vez, eso me indica que el Bluetooth ya se ha enlazado automáticamente con la computadora del coche y el manos libres está disponible con sólo pulsar un botón con el icono de un teléfono y decir: “Llamar a Manolo”, y a los 3 tonos Manolo está al otro lado: “¿Qué quieres tan temprano carajo?”
Llego al trabajo y enciendo el ordenador que se conecta a una red que comunica las tres centrales de la empresa en tres países distintos y un programa para realizar reservas con más de 100 agencias de todo el mundo (pesadilla en otros tiempos).
Suena el teléfono pero en realidad es un desvío del teléfono del compañero que no está en la mesa y suena en el mío. Lo cogo, que remedio.
Me conecto al Facebook y encuentro al amigo del colegio que llevo 15 años sin saber de él y le doy mi correo electrónico. De la alegría que me da me hecho una foto con mi móvil y la subo al Flickr para que todos puedan ver y disfrutar esta foto, sin olvidar el notificarlo en el Twiter y que todos estén al tanto de lo que acabo de hacer en cada momento. Antes de cerralo veo en my space que hay un nuevo concierto de U2.
Salgo del trabajo y en en la calle de la Alameda me están enfocando 2 webcams que comunican directamente con la red y que ven una media de 1500 personas al día.
Me voy al centro comercial donde mi cuerpo es atravesado por una decena de escáneres para que no robe nada, pago con mi tarjeta de crédito (en la que aparece una foto de mis ultimas vacaciones ya que en la última promoción del banco se podían personalizar las tarjetas domiciliando la nómina) y vuelvo a casa, no sin antes conectar el usb de mi coche para escuchar toda mi música favorita y; vuelvo a pasar por un par de radares de la DGT para que no corra demasiado.
Me siento en el sofá abro la pantalla del portátil y lo enciendo, en 30 segundos mi computadora está totalmente operativa y conectada a internet gracias al sistema wireless, sin cables vamos. Tampoco está enchufado por supuesto, que es muy engorroso cuando se está tumbado, estas baterías ya duran hasta 3 horas, son geniales. Llama mi madre al teléfono fijo de casa, bueno fijo fijo… es inalámbrico.
Entro en la página web para comprar las entradas virtuales para el concierto de U2 que se celebrará dentro de 3 meses y recogeré dichas entradas sólo 3 días antes del evento, ¿para qué estar con un trozo de papel tanto tiempo? Pago con mi cuenta virtual electrónica con seguridad habilitada y recibo la confirmación instantánea vía e-mail.
¡Ah! y lo escribo todo en mi blog.
Escrito en Escuajos, Informática
Etiquetas: Tecnología
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